Hoy al abrir mi blog, me he encontrado un comentario anónimo, que reflejaba su preocupación, por si al contar su historia, alguien al leerla, pudiese saber su identidad.
Pues podéis olvidar ese miedo, si seguís estos consejos, que aunque alguno ya los he dado, aún a riesgo de parecer repetitiva, los repetiré de nuevo y añadiré algunos nuevos.
No publiquéis, nombres, direcciones de email, menseger, lugar de residencia, trabajo o estudios, si aún estudiáis, ni siquiera vuestra profesión, nombres de otras personas, que puedan relacionarse con vosotros.
Si por algún motivo, os sentís mejor, poniendo algún nombre, que no sea real, utilizar Nicks, nombres falsos, o simplemente quedaros como anónimos.
Yo os pedía que utilizarais un Nick, para poder dirigirnos a vosotros, por él pero os repito, que NO ES NECESARIO, que aquí quien realmente importas eres tú, porque como te llames, donde vivas o trabajes, no le importa a nadie, solo importa tu historia, el como te sientes y el que quieres contar algo, que es importante para ti.
Así, que podéis estar tranquilos, porque nadie, ni siquiera yo , sabe nada de vosotros , porque si se supiera alguno de estos datos, esto no sería un “rincón secreto” y no tendría razón de ser”
Y perder el miedo a que os identifiquen, porque aunque penséis que a nadie le ha pasado lo mismo, seguro que hay más personas, que cuando os lean se sentirán identificadas con vosotros.
jueves 25 de diciembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



2 comentarios:
Por pura casualidad he encontrado este blog, y quiero contar mi historia, contándola no va a desaparecer, pero quizás, como he leído aquí, me sienta más liberada
Soy Ana y estoy angustiada, tengo 60 años, un marido que me quiere y respeta y dos hijas, ya casadas que me han hecho abuela y a las que adoro, en resumidas cuentas, mi vida es una vida feliz, en todos los aspectos.
Pero ahora todo está a punto de derrumbarse, por algo que me ocurrió cuando tenía 15 años.
A los 15 años, me enamoré de un chico del pueblo, que tenía 18 años y me quedé embarazada, en aquellos tiempos, pensar en abortar era impensable, y más en mi famita, que eran de misa diaria.
Cuando lo dije en mi casa, mi padre a parte de darme una paliza, dijo que tenía que casarme, a mí aquello me pareció, en mi inocencia, algo maravilloso, y ya me veía casada y con mi hijo, pero no fue así, el dijo que no era el padre, que yo era una cualquiera, y que vete a saber tú, quien era el padre.
Así que el hombre al que yo amaba, con todo mi corazón, renegaba de mí, y por más que lloré y supliqué, no me creyeron.
Así, que al vivir en un pueblo pequeño, mis padres me mandaron a un convento de monjas, donde recogían chicas “descarriadas”, hasta que daban a luz y luego, los llevaban a hospicios, hasta que los daban en adopción. Los siete meses que pasé allí fueron terribles, pues las monjas nos trataban como si fuéramos la misma representación del demonio.
Una vez que nació mi hijo, se lo llevaron, ni siquiera lo vi. No volví al pueblo, ya que era una vergüenza para mis padres y mi familia, así que las mismas monjas me colocaron de criada en casa de unos señores de la capital, y con 16 años recién cumplidos, me vi sola en la vida.
Por suerte, la familia con la que trabajaba, me trato, dentro de lo que cabe, muy bien. En los veranos me iba con ellos, a una casa que tenían en la costa, y allí conocí, al que hoy es mi marido, entonces yo tenía 18 años, y al año siguiente nos casamos, yo era lo que se decía entonces “una mujer deshonrada” y mi marido un hombre muy recto, me dijo que si tenía algo que contarle, se lo dijera, porque el sabía perdonar, pero que si se enteraba después, no me lo iba a perdonar.
Así, que le conté mi primera mentira, le dije que en el pueblo, cuando era una niña me habían forzado, pero que no hubo consecuencias. El supo entenderlo y me perdonó, pero no le conté nada de mi hijo.
Y ahora después de tantos años, he recibido una carta de un abogado, donde me dice, que mi hijo me ha encontrado y que quiere reunirse conmigo.
A mi me gustaría verlo y abrazarlo, porque nunca he dejado de pensar en él y como sería, pero si mi marido se entera, será el final de mi matrimonio y mi vida, y mi vida se está convirtiendo en un infierno, cada vez que suena el teléfono o el timbre de la puerta, temo que sea él y se descubra todo.
¿Qué puedo hacer?
bueno por si acaso no te has dado cuenta que veas que te añadi a mi lista de blogs, asique so desvergonzada!! añademe mi blog !! jaja o sino le dire a Nirma que te tire de las orejas!!
Publicar un comentario en la entrada